domingo, 30 de octubre de 2011

"Muerte en Sudán"


Anoche, tomando algo con mis amigos, un amigo preguntó  si habíamos oído hablar de una polémica fotografía sobre un cuervo y un niño muerto, cuyo fotógrafo había sido nominado a un Premio importante de fotografía. Yo sinceramente no tenía ni idea de nada, así que, cogí mi móvil y busqué la foto; me pareció sobrecogedora y de lo más realista y triste a la vez.

Su autor es  Kevin Carter, un fotógrafo sudafricano que ganó el Premio  Pulitzer 2008, la fotografía fue realizada en Marzo de 1993 en el sur de Sudán.
Carter,  tras ganar el premio se suicidó, según fuentes  (ver enlace) no podía más con las críticas, a su vez, tres meses antes había perdido a un amigo suyo, por lo que no atravesaba un buen momento.

Desgraciadamente, hace 17 años esta fotografía representaba una cruda realidad; lo triste es que ” la historia se repite” y no somos capaces de cambiarla 17 años después!

Aquí os la dejo, para que reflexionéis, creo que representa realmente aquello que nosotros no somos conscientes que existe pero que desgraciadamente ocurre en otra parte del mundo de la que a menudo nos olvidamos.






Dejo también este enlace donde se cuenta la historia del fotógrafo y la fotografía en cuestión. Es muy interesante. (http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2007/595/1174777207.html) 

DERECHOS DE AUTOR: La Lechera

La publicidad es algo basado en el concepto "renovarse o morir". Esto es un mundo donde vale todo y la agresividad está en alza entre los publicitas. Da igual el cómo si al final se consigue lo que se quiere. Si no, que se lo pregunten a Jan Vermeer y a su lechera, que ha sido apadrinada como icono de Nestlé para anunciar yogures y otros derivados lácteos.

Doncella vertiendo leche (La Lechera). Jan Vermeer (1660).

 Icono de Nestlé para su gama de productos La Lechera.



No contentos con tomar la obra de Vermeer para establecer una relación entre lo tradicional y la elaboración, lo bueno... Nestlé nos deleita con un anuncio inverosímil de lo que sería La Lechera en su contexto. Se retrata un comportamiento medieval y si mal no recuerdo, Vermeer fue un pintor del barroco holandés que además empleó la Cámara Lúcida, por lo que sus pinturas, como La Lechera eran extraídas de su cotidianidad. 

Conclusión y moraleja, a pesar de todo esto, seguiremos viendo los yogures de La Lechera y deseando tomarnos uno, sin cuestionarnos si quiera la clase de publicidad retorcida que se atreve a poner eslogan a una obra de arte del calibre "el auténtico sabor de lo bueno".  Dentro de mi sano juicio, me parece denigrante expresar con palabras lo que una obra es. Para algo, su autor le puso o le dejó de poner un título. 


Viena en la Arquitectura Moderna de Valencia. Museu d'Història de València.


La finalidad de esta exposición no es más que esclarecer la influencia que tuvo el modernismo vienés en la arquitectura valeciana de la época. Mediante un recorrido por diferentes edificios de nuestra ciudad se nos muestra la importancia que tuvo este hecho y cómo se configuró la arquitectura en base a los principios del Jugendstil, también conocido como el estilo de la Secesión Vienesa.

El Jugendstil se engloba dentro del movimiento europeo de finales del siglo XIX y principios del XX conocido cómo Modernismo. El Modernismo (en la arquitectura) tuvo vertientes muy diferentes por toda Europa pero su espíritu se mantuvo fiel a la idea de crear nuevas formas más refinadas siempre de la mano de la funcionalidad y la belleza, con la finalidad era crear ciudades agradables y elegantes, acordes a los nuevos tiempos. Se pretendía pues una renovación artística que nada tuviera que ver con las manifestaciones de arte contemporáneas (Eclecticismo, Historicismo, Impresionismo y Realismo).

La Secesión Vienesa fue fundada en 1897 por un grupo de 19 artista vienes presididos por el pintor simbolista Gustav Klimt. Este movimiento se caracterizó, a la par que diferenció del resto de los movimientos modernistas Europeos, por la sobriedad formal. El orden, equilibrio , serenidad y geometrización fueron la seña de identidad de estos artistas. En el campo de la arquitectura, además, se empleó una decoración estilizada y abstracta alejada de las ornamentaciones exuberantes.

Revista Ver Sacrum editada por le movimiento.


De vuelta a Valencia, nos encontramos con una serie de construcciones arquitectónicas influenciadas notablemente por el Jugendstil  y sus arquitectos principales: Otto Wagner, Joseph Maria Olbrich, Joseph Hoffman y Adolf Loos.

La obra más destacada en base a estas influencias es la Estación del Norte de Demetri Ribes (1906-1917). En su fachada e interiores podemos observar el lenguaje vienés y la repetición de un mismo orden.



Estación del Norte
Detalle de la fachada de la Villa Wagner (Viena).


Pavellón de Metro de Otto Wagner (Viena).


A lo largo de el Barrio de Ruzafa y la zona del Ensanche (Gran Vía Germanías y Gran Vía Marqués del Túria) nos encontramos con diferentes edificios que contienen una ornamentación Jugendstil  y el reflejo del gusto por lo vienés. También, aparecen edificios con las mismas características en el centro histórico (Barrio del Carmen y alrededores de la Plaza del Ayuntamiento).

Edificio Ferrer- Pérez (1908).



Detalle de edificio Ferrer- Pérez.


Edificio Chapa. Combina el estilo de la Secesión y Art Noveau.


Restos de la fachada de los antiguos Cines Caro (1910). Barrio del Carmen.


Para disfrutar de esta exposición quizás haya que sentir cierto aprecio por la historia de la Arquitectura, como es mi caso. De lo contrario puede resultar pesada ya que la exposición se fundamenta en tablones con excesiva letra y buenas fotos. La disposición de los paneles está realizada en base a un recorrido realizado a partir de separaciones de placas prefabricadas que no llegan a techo. Es una pena que este espacio reservado a la exposición resulte un tanto artificial en relación con el contexto del MHV, antiguo almacén subterráneo de agua, cuyo interior ha sido restaurado para albergar el museo. El museo recupera la estructura interior de ladrillos caravista y arcadas interiores, creando un espacio que evoca a la arquitectura árabe. Se crea un espacio subterráneo, que aun a pesar de éste hecho es muy confortable.


Es una lástima no disponer de una amplia memoria fotográfica con el fin de establecer los paralelismos entres las obras que allí se exponen. Es decir, en el MHV cada una de las obras de nuestras ciudad es comparada con un ejemplo de arquitectura vienesa de la Secesión. Esta parte comparativa-visual es la que realmente ofrece interés a la exposición y da forma a todo el trabajo teórico, que de lo contrario, sería inútil exponer.

No obstante, tengo que decir en favor de la exposición que son sorprendentes los planos que se muestran allí de las obras de nuestra Ciudad. Estos planos están realizados a mano, la mayoría en papel cebolla y con una precisión inmensurable. Esto es algo que los arquitectos (o proyectos de arquitecto) de hoy en día estamos condenados a perder. Las técnicas informáticas restan valor a nuestro trabajo. Todo acaba mecanizándose y probablemente el proceso de reflexión que se lleva a cabo ante un proyecto sufre un deterioro en tanto que, muchas veces no nos detenemos a meditar sobre el trabajo que vamos a llevar a cabo sino que empezamos a lo loco y acabamos, con un poco de suerte, más o menos bien.

Además de estos planos de viviendas aparecen tomas de datos con una caligrafía típica de la época que hace saltar las lágrimas de la emoción. Quizás eso último haya sido exagerado, pero es algo que siempre me pregunto,el porqué todos los restos de caligrafía antiguas que nos muestran son impecables y resultan atractivas a la vista. Un estilo en cursiva completamente irrepetible y cuidado que se ha perdido con los años. Obviamente, esto es algo trivial en tanto que para comunicarse solo hace falta saber escribir, no contar con una excelente caligrafía y además progresivamente, la tinta pierde la batalla ante los píxeles. Sin embargo, existe una melancolía y nostalgia por parte de mi persona hacia el saber hacer de tiempos antiguos.

viernes, 28 de octubre de 2011

El arte en la publicidad - Canal+

En este caso Canal+ se inspiró en el año 2000 en el pintor flamenco Paul Rubens y su estilo Barroco para anunciar la liga ACB de baloncesto. Rubens fue el máximo exponente de este estilo que dominó el arte del siglo XVII. Sus cuadros son realistas, muestran figuras muy poderosas y con muchos detalles. No se le puede reprochar al publicista su genial idea al inspirarse en este pintor e introducir a estos jugadores de básquet como si de un elemento más del cuadro se tratasen, intentando no disminuir en lo más mínimo la grandeza y la fuerza que transmite Rubens en ellos.

Aquí tenéis los distintos anuncios y los cuadros de Rubens en los que se inspiraron:
El rapto de Deidamia: 

La caza del hipopótamo:



Hércules matando al dragón en el jardín de las Hespérides: 


El juicio final: 




El arte en la publicidad - Mastercard


En este video vemos una de las campañas de Mastercard para finales del año 2008, llamada genios de España. Es un homenaje a la cultura española ya que en 34 segundos podemos ver, a través de la mirada de un niño, referencias a Gaudí, Cervantes, Picasso y García Lorca.  Podéis observar la Sagrada Familia, a dos simpáticos señores caminando por la playa cual Don Quijote y Sancho Panza por La Mancha y también un retrato de Picasso. Imagino que os estaréis preguntando, ¿dónde está Federico García Lorca? Pues en la música de fondo. Si si, escuchadla bien, es la Nana de Sevilla. Esta canción fue grabada por García Lorca y La Argentinita (Encarnación López) a partir de la Colección de Canciones Populares Antiguas de este poeta.
En mi opinión, este anuncio está destinado a un consumidor de clase media-alta y con nociones de arte, que pueda captar el significado de estas imágenes. Aun así, nadie puede captarlas todas viendo el anuncio solamente una vez, cosa que hace que lo queramos ver una segunda vez para descifrar todo lo que este maravilloso spot trae consigo.
Aquí tenéis los fotogramas donde aparecen las imágenes descritas anteriormente:



domingo, 23 de octubre de 2011

ROBERT MORRIS

Artista estadounidense, nacido en Kansas City, en 1931, encuadrado en la tradición del arte conceptual, explora las múltiples relaciones existentes entre la obra, el artista, el público y el espacio circundante.
En la exposición del IVAM conocemos los dibujos de este artista inconformista que es también muy conocido por sus esculturas y algún que otro trabajo arquitectónico realmente extraño, como el observatorio en Holanda. Artista influenciado por el expresionismo abstracto, particularmente por Jackson Pollock, entendió el arte como un registro de la actuación del artista. Ha experimentado con el arte, obsesionado en una época por la danza y la coreografía, él mismo formó parte de un poster en el que se podía ver el cuerpo cultivado de Morris como si de un culturista se tratara. Posteriormente, en cambio, se inclinaría totalmente por un arte totalmente minimalista, presentando la primera de sus esculturas minimalistas en la que se aprecian dos columnas, una erguida y otra en el suelo.

Mirando sus dibujos, vemos que no es el típico artista que pinta por estética, sino que desarrolla su particular filosofía a través de la pintura. Así forma su pensamiento y lo transmite a través de la pintura. Evolución de la obra de Morris:

-          Primeros trabajos: estudio de la figura humana.
-          Minimalismo: dibujos con volúmenes geométricos simples.
-          Eartheworks: utiliza la tierra como material para hacer obras específicas para una ubicación. Construcción del observatorio en Holanda.
-         Rubbings (frotamientos): calca objetos y partes del cuerpo humano. Quiere llegar a la claridad de sus ideas a través del calco.
-         Los fantasmas de Goya: fotografías de su infancia y de figuras y acontecimientos contemporáneos de la historia de EEUU articulan el fondo de los dibujos inspirados en los disparates y las Pinturas Negras de Goya. Protesta por la actuación de George Bush en Irak.
-          Según los maestros: se inspira, entre otros, en Cézanne, Hopper y Pollock.
-         Carcerae (carcinoma): se inspira en vistas aéreas de prisiones y en dibujos de patología corporal, representando carcinomas. De hecho los dibujos tienen la misma forma que un carcinoma.
-         Melancolía: combina imágenes relacionadas con el genocidio y la tortura. Pinturas más oscuras y pesimistas.
-         Los desastres de la guerra: basadas en Los desastres de la guerra de Goya, son lienzos muy grandes en los que se aprecia cierta confusión. Parte de ellos fueron pintados por el artista con los ojos vendados.
-         Diluvio/firestorms (tormentas de fuego): inspiradas en El Diluvio de Leonardo da Vinci y en la bomba atómica lanzada en Hiroshima. Lienzos murales.
-         Blind time (tiempo de ceguera): realizados con los ojos vendados. Se inscriben textos filosóficos. Serie posterior (Grief) inspirada en los informes de presos torturados en Guantánamo.
-         Laberintos: planos de laberintos sin salida, claustrofóbicos, algunos construidos posteriormente (Laberinto de Pontevedra).
En cuanto a la colocación y distribución de la obra, los cuadros, colocados siguiendo las secciones anteriormente comentadas, están expuestos sobre un fondo rojizo, con cartelas del mismo color, indicando el título de la obra en castellano, valenciano e inglés, hasta la sección que tiene como título Según los maestros que cambia a un fondo blanco con las cartelas blancas. Para ver Los fantasmas de Goya hemos de subir unas escaleras. En esta parte podemos ver desde arriba las secciones Los desastres de la guerra, Diluvio/firestorms, Blind time y Laberintos. Además, a partir de la parte de Los desastres de la guerra hay unos títulos grandes de color rojizo colocados en la parte superior de la pared, indicando la sección a la que pertenecen los cuadros. Podemos observar que todos los cuadros están enmarcados y ligeramente inclinados hacia delante excepto en las partes de Los desastres de la guerra y Diluvio/firestorms donde los enormes lienzos están colgados directamente de la pared o pegados a ella, respectivamente. Por último, en cuando a la luz, ésta ilumina toda la estancia de forma uniforme, si bien es verdad que las secciones con fondo blanco destacan sobre las de fondo rojizo.

Decidí ir a ver esta exposición ya que leí algunos artículos en los que Robert Morris estaba considerado precursor del minimalismo y dado que esta tendencia parece estar de moda, me pareció interesante comprobar cómo había ido surgiendo. Visité la exposición y me sorprendió que solo hay una pequeña parte de su trabajo a la que podemos denominar minimalista, y en cambio, había otras partes con dibujos muy elaborados y que nada tenían que ver con esta tendencia. Imagino que este artista, pintor, dibujante, escultor, y a veces casi arquitecto, evolucionó desde técnicas muy elaboradas como intentando buscar el significado de la vida. Comenzó prestando atención a la figura humana, para posteriormente estudiar a los grandes maestros como Goya, Cézanne, Durero o Da Vinci y experimentar con ellos y finalmente acabar desencantándose de la vida, pintando incluso con los ojos vendados y mostrando en sus obras laberintos sin salida.

domingo, 16 de octubre de 2011

Franco Fontana - La luz del paisaje

Franco Fontana, fotógrafo italiano, nacido en Módena en el año 1933, célebre por sus fotos con intensos colores saturados sobre paisajes que tienden hacia formas abstractas.

En esta exposición, ubicada en la sala muralla del IVAM, los cuadros están colocados sobre un fondo gris azulado, sin marco, separados unos 5 cm de la pared. Como su nombre indica, esta sala tiene una muralla en medio, y la exposición la rodea. Los cuadros no siguen ningún orden cronológico, más bien podemos decir que están ordenados por temáticas que se van repitiendo a lo largo de la exposición. Lo primero que vemos cuando entramos es la parte en la que se nos muestran las azoteas de los edificios, seguidos por paisajes, y detalles de sus texturas, como el agua, la arena o la hierba, con tonos muy definidos. Además, en esta parte vemos también unos expositores con revistas como Vogue, en las que aparecen sus fotos. Continúa con una parte urbana para seguir con más paisajes y con sombras de personas proyectadas sobre la calle y sobre edificios, con unos colores muy llamativos. Destacan el rojo, el amarillo, el verde y el azul. Hay también una sección dedicada solamente al mar en distintos momentos del día. Por último vemos también personas de todas las edades fotografiadas en un entorno urbano, donde casi siempre se destaca un color sobre el resto de la composición, para acabar otra vez con el tema de las azoteas de los edificios. Además a lo largo de la exposición aparecen fotografías de Valencia tanto urbanas como de paisajes.
Una cita fundamental del fotógrafo  para entender su obra: “No existe aquello que se ve, sino aquello que se fotografía”. Este fotógrafo es creador, es decir, crea una realidad a su medida. Hay diferentes partes en su obra. La parte dedicada a edificios nos muestra por una parte azoteas en las que tras una manipulación del color parecen simétricas, perfectamente pintadas, tal y como a su autor le gustaría verlas. Por otra parte, hay azoteas como las de Valencia, en las que juega más con los efectos del claroscuro sin manipular el color. En los paisajes, vuelve a jugar con la manipulación del color, reduciendo los planos, para crear unos paisajes artificiales pero a la vez brillantes y naturales. En algunos casos incluye hasta un árbol en medio de la composición. También fotografía texturas. Esta parte de paisajes y texturas me pareció especialmente bonita e incluso creo que estas imágenes podrían ser las típicas que aparecen en fondos de pantalla llamativos, en posters o para decoraciones minimalistas. 

La zona urbana que fotografía Fontana es muy peculiar. En casi todas las fotografías hay un elemento destacado. ¿Cómo lo consigue? Pues mediante el color, evidentemente. En otras fotografías juega con sombras humanas ya sea sobre edificios, sobre una sala de exposiciones, sobre un paso de cebra o simplemente sobre la acera. Consigue que las sombras sean más importantes que el resto de la fotografía. Hay otra parte urbana que a mí personalmente no me gustó tanto, ya que son fotografías hechas en San Francisco y Nueva York pero que no transmiten nada ya que solo son calles con transeúntes y a mi modo de ver poco más.
Definitivamente me quedo con los paisajes de Fontana en los que juega con la línea del horizonte, inventando realidades imposibles, ya sea en el campo, en la playa o en el desierto y transmitiendo paz y tranquilidad en esta vida estresante que todos vivimos.